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Esto ha confrontado la observación clásica de que elegir una canción, artista o un género en específico es exclusivamente para el disfrute de las personas, permitiendo satisfacer necesidades psicológicas (Nave, Minxha, Greenberg et al., 2018). Producto de ello, la investigación en torno a las funciones que pudiesen indicar preferencias musicales ha sido un espectro de estudio de alto interés en las últimas décadas por las complejidades y consideraciones del macroentorno. Al ser más variados los escenarios en que se puede escuchar música, la experiencia se fue volviendo cada vez más dependiente del contexto (North, Hargraves & Hargreaves, 2004). Diversos estudios han buscado ajustar categóricamente los motivos para elegir una canción. Estos pueden basarse en el uso para variadas actividades cotidianas como la concentración, distracción, la identificación propia, pasar el tiempo, el disfrute estético o la generación de relaciones sociales (North & Hargreaves, 2007; Schafer & Sedlmeier, 2009; Greasley & Lamont, 2011; Meyers, 2012; Klec, 2017; Tekman & Hortacsu, 2002). Una aproximación más delimitada ha estado en la investigación de Chamorro-Premuzic & Furnham (2007) que logra clasificar diversas formas de usos en tres dimensiones: “emocional” para regular la estabilidad anímica, “cognitivo” para la apreciación compositiva o el desarrollo intelectual y como “música de fondo” 1 , como apoyo en el desarrollo de actividades. Aquello derivó en la construcción de la escala “15 Item Uses of Music Inventory” (Inventario de 15 Ítems de Usos Musicales), uno de los más completos para categorizar esta temática.","abstract_html":"La música es ubicua, puesto que puede estar en varios lugares al mismo tiempo y ser escuchada a partir de diversas motivaciones. Según Beall (2009), una canción es un símbolo comunicativo que posee la capacidad de alcanzar diversos/as consumidores/as si conlleva un mensaje, una emoción o una melodía que recuerdan y consideren aceptable, sean las circunstancias en las que se encuentran. Esto ha confrontado la observación clásica de que elegir una canción, artista o un género en específico es exclusivamente para el disfrute de las personas, permitiendo satisfacer necesidades psicológicas (Nave, Minxha, Greenberg et al., 2018). 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