Universidad de Cadiz
Calidad de vida relacionada con la salud en la infancia y adolescencia en contextos de alta vulnerabilidad social
Abstract
dc:description.abstractEl concepto de calidad de vida (CV) tiene sus raíces en la antigua Grecia, con Platón y Aristóteles reflexionando sobre la felicidad humana. En las últimas décadas, la investigación sobre la CV ha cobrado mayor relevancia, especialmente en el monitoreo de la salud y la evaluación de políticas sociales y sanitarias para focalizar recursos según las necesidades de la población (Ebrahim, 1995). Originalmente, el término "calidad de vida" (CdV) estaba vinculado al desarrollo sostenible, centrado en el bienestar social y la mejora de las prestaciones, oponiéndose a un crecimiento económico ilimitado como garantía de bienestar (Fuertes et al., 2017). A partir de los años 50, el concepto fue adoptado en el sector sanitario para evaluar el bienestar físico, mental y social de las personas. Durante las décadas de los 70 y 80, surgieron indicadores socioeconómicos, tanto objetivos como subjetivos, consolidando el campo de estudio sobre la CdV (MA Verdugo y Sabeh, 2002). En 1995, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló el WHOQOL para evaluar la CV a nivel internacional (World Organization Health, 1995), definiéndola como la "percepción individual de la posición en la calidad de vida en el contexto, la cultura y el sistema de valores en el que se vive y su relación con metas, expectativas, estándares e intereses" (OMS, 1995, p.1405). Esta medida abarca valores, necesidades y expectativas del paciente, proporcionando una visión holística de su salud (Agathão et al., 2018a). Así, la CVRS humaniza la medicina al incluir aspectos emocionales, sociales y culturales en la toma de decisiones (Asadi-Lari et al., 2004). La psicología y las ciencias sociales también buscan mejorar la CVRS, integrando la motivación humana y las necesidades para evaluar la satisfacción o insatisfacción y su impacto en la CV percibida (Cummins y Cahill, 2000). Durante la adolescencia, una etapa de importantes cambios físicos, sociales y psicológicos, la construcción de la identidad puede generar hábitos que afecten la salud. Según el modelo de desarrollo adolescente positivo, una adolescencia saludable implica logros evolutivos que garanticen el bienestar emocional, físico y psicológico (Oliva et al., 2011; Muñoz-Cantero y Losada-Puente, 2017). Aunque hay un creciente interés en la CVRS, son pocos los estudios centrados en la infancia y adolescencia (Rajmil et al., 2001), etapas clave para promover una buena salud futura (Laborda et al., 2021; Losada-Puente et al., 2020). En Chile, algunos estudios sobre CV en adolescentes revelan que la vulnerabilidad social puede disminuir el bienestar físico y mental de los jóvenes (Guedes et al., 2014; Urzúa et al., 2009), especialmente en contextos de negligencia y abuso de derechos fundamentales (Afifi et al., 2007). El primer objetivo de esta tesis doctoral es describir los determinantes sociales, económicos y familiares que influyen en la CVRS de los estudiantes. El segundo objetivo es evaluar la relación entre la CVRS y los baremos europeos y chilenos, analizando la influencia de variables demográficas como sexo y edad. El tercer objetivo es analizar la relación entre la CVRS y variables psicológicas como la autoestima, la satisfacción vital y las expectativas de futuro. El cuarto objetivo es examinar la relación entre la CVRS y los determinantes sociales, el riesgo sociofamiliar y el apoyo social percibido. El quinto objetivo propone investigar la conexión entre las variables psicológicas y el riesgo sociofamiliar. Finalmente, el sexto objetivo es identificar los mecanismos de riesgo o protección en la relación entre la CVRS y los factores personales y contextuales. En el estudio participaron 802 estudiantes, 390 niñas (48.5%) y 412 niños (51.2%), de entre 9 y 16 años, matriculados en quinto y sexto curso de Educación Primaria Obligatoria (EPO) y en primero y segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España, y en cursos equivalentes en Chile. Los centros educativos fueron seleccionados según tres zonas de riesgo: Grupo 1, con un IVE > 85%; Grupo 2, en zonas ERACIS; y Grupo 3, en zonas no ERACIS. Se evaluaron variables sociodemográficas, la CVRS y variables psicológicas, además de crear un índice acumulativo de riesgo sociofamiliar (IRSF). Los análisis se realizaron mediante SPSS y su extensión PROCESS. Los resultados mostraron mayormente relaciones positivas entre las variables psicológicas y la CV de los participantes. Una peor CV se asocia con ser mujer, tener mayor edad, pertenecer a una familia monoparental, tener bajos ingresos y un nivel educativo bajo de la madre. Además, a mayor riesgo sociofamiliar, peor es la CVRS. Los adolescentes españoles enfrentan mayores dificultades en su bienestar físico comparados con sus pares europeos, mientras que en Chile, los adolescentes de zonas de alto riesgo social tienen una calidad de vida significativamente menor respecto a sus compañeros sin vulnerabilidad social. Se observó una relación significativa entre la CVRS y variables como la autoestima, la satisfacción vital y las expectativas de futuro. El apoyo social también mostró una relación positiva: cuanto mayor es el apoyo social percibido, mejor es la CVRS. Las variables satisfacción vital, autoestima y apoyo social pueden actuar como mediadores en la CVRS. El modelo predictivo, que incluye la edad, el ajuste psicológico (medido por la autoestima y la satisfacción vital) y variables contextuales (apoyo social e índice de riesgo sociofamiliar), predice un 94.5% de la varianza en la CVRS, demostrando que es un modelo óptimo. En conclusión, tal como señalan Nunes et al. (2014), la CVRS en los adolescentes está fuertemente influenciada por el contexto sociocultural en el que se desarrollan. Los conflictos emocionales, sociales y mentales varían en función de la sociedad, lo que destaca la importancia de un enfoque integrador que considere a la persona, así como a los actores sociales, familiares y escolares, para garantizar una salud integral. En este contexto, es relevante incluir nuevas áreas de estudio en ciencias de la salud, como la epigenética, que ha demostrado cómo el entorno afecta la expresión génica. Estudios en gemelos monocigóticos evidencian que el entorno puede generar diferencias fenotípicas, aun compartiendo el mismo material genético. Al extrapolar estos conceptos a adolescentes en contextos de alto riesgo sociofamiliar, es evidente que un entorno nocivo puede fomentar conductas de riesgo. Por ello, es fundamental implementar estrategias sociales y educativas que ofrezcan factores protectores, creando un ambiente favorable para un desarrollo saludable y una mejor calidad de vida.
Author and committee
dc:creator, dc:contributor.*- Author dc:creator
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- Ortiz Bermúdez, Amaranta Úrsula
- Advisor dc:contributor.advisor
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- Sánchez Sandoval, Yolanda
Rights
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- Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional
- Licence dc:rights.uri
- Language dc:language.iso
- spa
Identifiers
dc:identifier.*- Handle dc:identifier.uri
- http://hdl.handle.net/10498/36196
- OAI identifier oai:identifier
- oai:rodin.uca.es:10498/36196