{"id":{"repo_id":"alicante","oai_identifier":"oai:rua.ua.es:10045/163253"},"canonical_url":"https://search.dev.ndltd.org/etd/alicante/oai:rua.ua.es:10045/163253","repository":{"repo_id":"alicante","name":"University of Alicante","base_url":"https://rua.ua.es/server/oai/request"},"display":{"title":"Matrona, Nodriza y Curandera: Historia invisibilizada de los cuidados femeninos. Desde al-Ándalus hasta finales de la Edad Moderna. Investigación en Historia de la Enfermería","abstract":"INTRODUCCIÓN. Etapa Medieval: al-Ándalus en los siglos X-XV. A partir del 711 comenzó la conquista de Hispania por parte de los musulmanes, pasando a llamarse al-Ándalus. Existieron múltiples grupos sociales en un mismo territorio y bajo una misma cultura, la andalusí. La población de al-Ándalus se gestó por medio de los matrimonios interculturales. Hasta el siglo XV la situación política fue muy variable, alternó momentos de estabilidad e inestabilidad. Los andalusíes avanzaron enormemente en diversas ciencias, entre ellas, la medicina. Se tradujeron múltiples tratados clásicos y se integraron nuevos conocimientos. Se describieron tres tipos de medicina, a veces, interrelacionadas. La mujer andalusí tuvo un importante desempeño y valoración en áreas culturales y sociales, se las llegó a denominar ulama (sabias). Podían ser libres o esclavas. Residían en zonas urbanas, periurbanas y rurales, las primeras constituyeron los ejes del saber. Respecto a la salud y los cuidados, los estudios se han centrado sobre todo en la figura del médico. La historiografía de la mujer andalusí es bastante reciente. Existen estudios sobre la ṭabība o médica y la qābila o matrona, pero no abordan en profundidad sus funciones, asistencia y cuidados desempeñados. Las investigaciones sobre la figura de la nodriza son secundarias al abordaje de los cuidados pediátricos en al-Ándalus, o se centran en la nodriza que trabajó para la corte cristiana. Los tratados médicos de la época recogen información de manera desagregada, y solamente se conserva un libro completo sobre obstetricia, ginecología y pediatría. Las fuentes jurídico-religiosas son relevantes y su instrucción permanece en las sociedades islámicas actuales. Etapa Moderna: siglos XV-XVIII. Con la toma de Granada en 1492, todo el territorio hispánico pasó a pertenecer a los Reyes Católicos. Aunque se intentó mantener un clima de respeto hacia los diversos grupos sociales, las presiones políticas, sociales y económicas forzaron a los reyes a promulgar diversas pragmáticas para la conversión de los moriscos, hasta que en 1609 se impuso su expulsión de todos los reinos de España. Sumado a esto, la Inquisición comenzó a tomar más fuerza y sus primeras víctimas fueron por motivos de fe. Se recogen los principales delitos y castigos. Las mujeres dedicadas al cuidado solían ser acusadas de brujería, hechicería, curaciones supersticiosas y/o prácticas sortílegas. En estos casos, las sanciones eran la reconciliación, abjuración, confiscación de bienes, reclusión en cárceles, hospitales o conventos, azotes, sambenito, inhabilitación del oficio y destierro. Esta situación puso de manifiesto una serie de grupos sociales, que fueron reduciéndose a minorías étnicas conforme avanzaba la conversión y expulsión morisca, y la represión inquisitorial. En este contexto, las mujeres constituyeron una minoría y fueron uno de los grupos sociales más castigados, sobre todo, las dedicadas a los cuidados. En el imaginario colectivo la mujer era una figura inspiradora de miedo. Tenían conocimientos sobre hierbas, ungüentos y brebajes para el tratamiento de las enfermedades de diversos colectivos. Sus prácticas se transmitieron de manera oral y generacional, por lo que eran muy difíciles de controlar por los varones. La institucionalización del saber médico en las universidades dejó a las mujeres fuera de la práctica regulada de los cuidados, estigmatizando sus conocimientos. La organización del poder vinculado al mundo eclesiástico, hizo que cada vez se juzgase con mayor inflexibilidad la discordancia de la cristiandad. Muchas mujeres se encontraban en situación de vulnerabilidad social, y el sistema lejos de protegerlas, las juzgó por sus circunstancias sociales (solteras, viudas, pobres, etc.), además de encontrar serias dificultades para sobrevivir a través de su propio empleo. Un ejemplo de mujer dedicada al cuidado, juzgada por diversos delitos por la Inquisición de Toledo, lo constituye la figura Elena o Eleno de Céspedes. Los estudios sobre Inquisición y salud suelen centrarse en las figuras de médicos, barberos y sangradores. Los que abordan la situación de la mujer tienden a focalizarse en el oficio de matrona, y no tanto de otras mujeres o figuras dedicadas al cuidado. Ciertos estudios arrojan una mirada estigmatizadora y culpabilizadora de éstas. METODOLOGÍA. Para responder a los objetivos y preguntas de investigación se utilizaron los paradigmas hermenéutico-interpretativo y sociocrítico, con el enfoque de la historia cultural de los cuidados. Se llevó a cabo una metodología cualitativa, propia del método historiográfico. Se consultaron fuentes primarias (tratados médicos, legislación, material de archivo y diccionarios) y secundarias. Se describe el método de búsqueda. La documentación hallada fue analizada a través de las técnicas de observación documental, historia comparada y, sobre todo, mediante el Modelo Estructural Dialéctico de los Cuidados (MEDC). El estudio sigue las consideraciones éticas recogidas en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. RESULTADOS. Manuscrito I: este estudio describe una evolución en el modelo de lactancia desde los cuidados ejercidos por la nodriza andalusí (siglos X-XV), hasta las prácticas y cuidados realizados en la actualidad por la comunidad musulmana, realizando una comparación entre ambos. Se recogen los diversos usos de la leche humana, además del nutritivo. Se resume la situación actual de los bancos de leche teniendo en cuenta las reservas islámicas. Manuscrito II: a través de esta investigación se aborda la legislación del oficio de matrona en los siglos XV-XVIII, así como sus antecedentes y cambios más relevantes, algunos mantenidos hasta la actualidad. Se analizan las funciones que ejerció: docente, asistencial y religiosa. Los procesos inquisitoriales y civiles dejan ver su desempeño en la asistencia al parto, así como la inestable situación del oficio de acuerdo al contexto social de este periodo. Manuscrito III: se analizan los conceptos de curandera, bruja y hechicera, que reflejan el imaginario colectivo y la estructura social de los siglos XV-XVIII. Se obtiene información sobre su práctica asistencial y materiales a través de los inventarios de bienes realizados por la Inquisición. Además del cuidado físico, en sus procesos se observa un cuidado psicológico y sexual. Sus acciones terapéuticas solían acompañarse de un componente mágico, con oraciones y amuletos. Compartían actividad profesional con sus principales denunciantes: médicos, boticarios y sacerdotes. Generalmente, eran mujeres en situación de vulnerabilidad social. Capítulo I: se recoge la diferenciación entre la esclavitud masculina y femenina. La castración masculina en la figura del eunuco se entendía como una forma de preparación para un oficio remunerado. Aunque no era su función principal, estos podían asistir los partos dada su condición sexual. La mujer esclava podía cultivar alguna ciencia religiosa o profana, dedicarse a los oficios domésticos o ser concubina. La qābila o matrona andalusí realizaba una valoración física antes de su compra, más propia en ambientes cortesanos. Capítulo II: examina en profundidad los antecedentes de la regulación formativa al de los oficios del cuidado ejercidos por mujeres durante el siglo XV. Examina el periodo posterior y su repercusión a nivel socio-sanitario. Capítulo III: aporta una descripción de los distintos términos hallados en los siglos XV-XVIII con los que se denominaba a las que actualmente se conocen como matrona y la enfermera. A su vez, analiza las implicaciones de estas denominaciones sobre su formación, asistencia y situación social. Manuscrito IV: se establece una diferencia entre las figuras de qābila o matrona andalusí, la mujer de edad avanzada experimentada en partos, y la ṭabība o médica, dado que las tres ejercieron como matrona en los siglos X-XVIII, pero desde una formación y con unas funciones y competencias muy diferentes. La qābila fue muy valorada socialmente. Su oficio requería una formación cualificada, como el de médicas y nodrizas. Sus funciones fueron: docente, asistencial y jurídica. Excepcionalmente prestó testimonio en tribunales por cuestiones físicas y morales relativas a la mujer y al entorno del parto. Asistían la salud-enfermedad propia de la mujer, los partos normales y complicados, utilizando medicamentos e instrumentos para el trabajo de parto prolongado. Sus intervenciones iban acompañadas de un tinte mágico, al igual que sus sucesoras. Manuscrito V: aporta un recorrido formativo de las mujeres dedicadas a los cuidados en los siglos VIII-XII en el territorio de al-Ándalus. Se transitan los comienzos educativos con el aprendizaje de la lecto-escritura del Corán, para pasar a una formación específica. En el caso de las ciencias de la salud, generalmente la ṭabība o médica seguía la vía del linaje, es decir, se formaban con un médico varón habitualmente de su familia. Adquirían conocimientos más formales. La qābila o matrona se formó con otras mujeres durante su desempeño asistencial, con una base menos teórica y formal, y más empírica. Manuscrito VI: su principal aportación es la regulación jurídico-religiosa y médica de la lactancia andalusí de los siglos X-XV. En el mundo musulmán, los textos sagrados regulan los derechos de la madre, el padre, la nodriza y el recién nacido desde el nacimiento de éste. La nodriza asumió las funciones de amamantamiento, crianza y educación. Era de vital importancia regular su situación no sólo por asegurar la supervivencia del lactante, sino también porque en la simbología cultural y sobre la ley, el parentesco de leche era equiparado al de consanguinidad. Fueron muy valoradas socialmente por su sociedad y las posteriores. CONCLUSIONES. Los oficios de matrona, médica y nodriza hablan de los inicios de la pseudoprofesionalización de los cuidados en al-Ándalus. Este modelo de cuidados tiene su transferencia posterior en la sociedad cristiana de los siglos XV-XVIII. A pesar de la importancia y la gran valoración social dada a estas tres figuras por su desempeño social y sanitario, son pocas las fuentes que hablan de ellas, y mucho menos, que las reconocen por su nombre propio. Los tratados médicos y jurídicos analizados están escritos por hombres, lo cual resulta bastante paradójico teniendo en cuenta que los cuidados obstétrico-ginecológicos y pediátricos hasta los seis años, eran exclusivos de la mujer andalusí. Esto pone de manifiesto la desigualdad de las sociedades patriarcales, a su vez manifiesta en la propia formación entre las mujeres dedicadas al cuidado. Se desplazaban de su hogar al de otra familia para satisfacer una necesidad de cuidados demandada por la diversidad de su comunidad. Se movían por el espacio público y privado, y tenían una participación en los juzgados, exclusiva por su oficio. Con su mediación entre el mundo masculino y femenino, conservaban las reglas de segregación sexual del territorio femenino. Parte de estas prácticas de cuidado tienen su resonancia en las sociedades musulmanas actuales. Es preciso conocerlas a nivel institucional y profesional para brindar una asistencia culturalmente competente. Sus formas de cuidar también fueron heredadas por el modelo cristiano de salud de los siglos XV-XVIII. Las matronas y curanderas de esta época fueron sucesoras de estos saberes populares, en ocasiones mezclados con la magia, lo que les llevó a ser condenadas por ello. Su saber no era controlado por el Estado, la Iglesia y la Medicina, cuyos representantes fueron sus denunciantes más frecuentes ante la Inquisición. Las matronas y curanderas de la etapa moderna fueron muy valoradas por su sociedad. Se las conocía por sus habilidades para curar, sus conocimientos de la sexualidad y el control de la reproducción. Asistían al grupo social con el que convivían en el día a día. Estaban preparadas para su oficio, y lo acompañaban de un saber popular organizado en materiales, rituales y oraciones, que solían ser calificados de supersticiosos, aunque paradójicamente recurrían con ellos a santos y santas de la Iglesia. Estas mujeres solían vivir en zonas rurales, ser solteras o viudas. Eran pobres, por lo que ejercían diversos oficios para poder sobrevivir. Muchas pertenecían a minorías étnicas o eran de edad avanzada. Todos estos determinantes las colocaban en una doble situación de vulnerabilidad, inquisitorial y social. Las matronas lograron una formación y un título acreditado que después se les arrebató durante casi dos siglos, y cuando se volvió a regular su situación, perdieron competencias que antes poseían. Las curanderas no consiguieron un oficio regulado pero ejercieron como agentes de cuidado en una sociedad que las demandaba a la vez que las acusaba recurriendo al inquisidor. Tuvieron que superar numerosas dificultades y barreras, algunas lo consiguieron y otras no, pero todas ellas fueron antecesoras de la enfermería actual. La investigación desde la historia social y cultural, y con el MEDC como marco teórico y técnica de análisis de datos, ha resultado una herramienta indispensable a la hora de organizar la documentación en distintas estructuras, para posteriormente analizarlas estableciendo vínculos entre estas.","abstract_html":"INTRODUCCIÓN. Etapa Medieval: al-Ándalus en los siglos X-XV. A partir del 711 comenzó la conquista de Hispania por parte de los musulmanes, pasando a llamarse al-Ándalus. Existieron múltiples grupos sociales en un mismo territorio y bajo una misma cultura, la andalusí. La población de al-Ándalus se gestó por medio de los matrimonios interculturales. Hasta el siglo XV la situación política fue muy variable, alternó momentos de estabilidad e inestabilidad. Los andalusíes avanzaron enormemente en diversas ciencias, entre ellas, la medicina. Se tradujeron múltiples tratados clásicos y se integraron nuevos conocimientos. 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Las fuentes jurídico-religiosas son relevantes y su instrucción permanece en las sociedades islámicas actuales. Etapa Moderna: siglos XV-XVIII. Con la toma de Granada en 1492, todo el territorio hispánico pasó a pertenecer a los Reyes Católicos. Aunque se intentó mantener un clima de respeto hacia los diversos grupos sociales, las presiones políticas, sociales y económicas forzaron a los reyes a promulgar diversas pragmáticas para la conversión de los moriscos, hasta que en 1609 se impuso su expulsión de todos los reinos de España. Sumado a esto, la Inquisición comenzó a tomar más fuerza y sus primeras víctimas fueron por motivos de fe. Se recogen los principales delitos y castigos. Las mujeres dedicadas al cuidado solían ser acusadas de brujería, hechicería, curaciones supersticiosas y/o prácticas sortílegas. 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Manuscrito I: este estudio describe una evolución en el modelo de lactancia desde los cuidados ejercidos por la nodriza andalusí (siglos X-XV), hasta las prácticas y cuidados realizados en la actualidad por la comunidad musulmana, realizando una comparación entre ambos. Se recogen los diversos usos de la leche humana, además del nutritivo. Se resume la situación actual de los bancos de leche teniendo en cuenta las reservas islámicas. Manuscrito II: a través de esta investigación se aborda la legislación del oficio de matrona en los siglos XV-XVIII, así como sus antecedentes y cambios más relevantes, algunos mantenidos hasta la actualidad. Se analizan las funciones que ejerció: docente, asistencial y religiosa. Los procesos inquisitoriales y civiles dejan ver su desempeño en la asistencia al parto, así como la inestable situación del oficio de acuerdo al contexto social de este periodo. 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Manuscrito IV: se establece una diferencia entre las figuras de qābila o matrona andalusí, la mujer de edad avanzada experimentada en partos, y la ṭabība o médica, dado que las tres ejercieron como matrona en los siglos X-XVIII, pero desde una formación y con unas funciones y competencias muy diferentes. La qābila fue muy valorada socialmente. Su oficio requería una formación cualificada, como el de médicas y nodrizas. Sus funciones fueron: docente, asistencial y jurídica. Excepcionalmente prestó testimonio en tribunales por cuestiones físicas y morales relativas a la mujer y al entorno del parto. Asistían la salud-enfermedad propia de la mujer, los partos normales y complicados, utilizando medicamentos e instrumentos para el trabajo de parto prolongado. Sus intervenciones iban acompañadas de un tinte mágico, al igual que sus sucesoras. Manuscrito V: aporta un recorrido formativo de las mujeres dedicadas a los cuidados en los siglos VIII-XII en el territorio de al-Ándalus. 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Las matronas y curanderas de esta época fueron sucesoras de estos saberes populares, en ocasiones mezclados con la magia, lo que les llevó a ser condenadas por ello. Su saber no era controlado por el Estado, la Iglesia y la Medicina, cuyos representantes fueron sus denunciantes más frecuentes ante la Inquisición. Las matronas y curanderas de la etapa moderna fueron muy valoradas por su sociedad. Se las conocía por sus habilidades para curar, sus conocimientos de la sexualidad y el control de la reproducción. Asistían al grupo social con el que convivían en el día a día. Estaban preparadas para su oficio, y lo acompañaban de un saber popular organizado en materiales, rituales y oraciones, que solían ser calificados de supersticiosos, aunque paradójicamente recurrían con ellos a santos y santas de la Iglesia. Estas mujeres solían vivir en zonas rurales, ser solteras o viudas. Eran pobres, por lo que ejercían diversos oficios para poder sobrevivir. 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Respecto a la salud y los cuidados, los estudios se han centrado sobre todo en la figura del médico. La historiografía de la mujer andalusí es bastante reciente. Existen estudios sobre la ṭabība o médica y la qābila o matrona, pero no abordan en profundidad sus funciones, asistencia y cuidados desempeñados. Las investigaciones sobre la figura de la nodriza son secundarias al abordaje de los cuidados pediátricos en al-Ándalus, o se centran en la nodriza que trabajó para la corte cristiana. Los tratados médicos de la época recogen información de manera desagregada, y solamente se conserva un libro completo sobre obstetricia, ginecología y pediatría. Las fuentes jurídico-religiosas son relevantes y su instrucción permanece en las sociedades islámicas actuales. Etapa Moderna: siglos XV-XVIII. Con la toma de Granada en 1492, todo el territorio hispánico pasó a pertenecer a los Reyes Católicos. Aunque se intentó mantener un clima de respeto hacia los diversos grupos sociales, las presiones políticas, sociales y económicas forzaron a los reyes a promulgar diversas pragmáticas para la conversión de los moriscos, hasta que en 1609 se impuso su expulsión de todos los reinos de España. Sumado a esto, la Inquisición comenzó a tomar más fuerza y sus primeras víctimas fueron por motivos de fe. Se recogen los principales delitos y castigos. Las mujeres dedicadas al cuidado solían ser acusadas de brujería, hechicería, curaciones supersticiosas y/o prácticas sortílegas. En estos casos, las sanciones eran la reconciliación, abjuración, confiscación de bienes, reclusión en cárceles, hospitales o conventos, azotes, sambenito, inhabilitación del oficio y destierro. Esta situación puso de manifiesto una serie de grupos sociales, que fueron reduciéndose a minorías étnicas conforme avanzaba la conversión y expulsión morisca, y la represión inquisitorial. En este contexto, las mujeres constituyeron una minoría y fueron uno de los grupos sociales más castigados, sobre todo, las dedicadas a los cuidados. En el imaginario colectivo la mujer era una figura inspiradora de miedo. Tenían conocimientos sobre hierbas, ungüentos y brebajes para el tratamiento de las enfermedades de diversos colectivos. Sus prácticas se transmitieron de manera oral y generacional, por lo que eran muy difíciles de controlar por los varones. La institucionalización del saber médico en las universidades dejó a las mujeres fuera de la práctica regulada de los cuidados, estigmatizando sus conocimientos. La organización del poder vinculado al mundo eclesiástico, hizo que cada vez se juzgase con mayor inflexibilidad la discordancia de la cristiandad. Muchas mujeres se encontraban en situación de vulnerabilidad social, y el sistema lejos de protegerlas, las juzgó por sus circunstancias sociales (solteras, viudas, pobres, etc.), además de encontrar serias dificultades para sobrevivir a través de su propio empleo. Un ejemplo de mujer dedicada al cuidado, juzgada por diversos delitos por la Inquisición de Toledo, lo constituye la figura Elena o Eleno de Céspedes. Los estudios sobre Inquisición y salud suelen centrarse en las figuras de médicos, barberos y sangradores. Los que abordan la situación de la mujer tienden a focalizarse en el oficio de matrona, y no tanto de otras mujeres o figuras dedicadas al cuidado. Ciertos estudios arrojan una mirada estigmatizadora y culpabilizadora de éstas. METODOLOGÍA. Para responder a los objetivos y preguntas de investigación se utilizaron los paradigmas hermenéutico-interpretativo y sociocrítico, con el enfoque de la historia cultural de los cuidados. Se llevó a cabo una metodología cualitativa, propia del método historiográfico. Se consultaron fuentes primarias (tratados médicos, legislación, material de archivo y diccionarios) y secundarias. Se describe el método de búsqueda. La documentación hallada fue analizada a través de las técnicas de observación documental, historia comparada y, sobre todo, mediante el Modelo Estructural Dialéctico de los Cuidados (MEDC). El estudio sigue las consideraciones éticas recogidas en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. RESULTADOS. Manuscrito I: este estudio describe una evolución en el modelo de lactancia desde los cuidados ejercidos por la nodriza andalusí (siglos X-XV), hasta las prácticas y cuidados realizados en la actualidad por la comunidad musulmana, realizando una comparación entre ambos. Se recogen los diversos usos de la leche humana, además del nutritivo. Se resume la situación actual de los bancos de leche teniendo en cuenta las reservas islámicas. Manuscrito II: a través de esta investigación se aborda la legislación del oficio de matrona en los siglos XV-XVIII, así como sus antecedentes y cambios más relevantes, algunos mantenidos hasta la actualidad. Se analizan las funciones que ejerció: docente, asistencial y religiosa. Los procesos inquisitoriales y civiles dejan ver su desempeño en la asistencia al parto, así como la inestable situación del oficio de acuerdo al contexto social de este periodo. Manuscrito III: se analizan los conceptos de curandera, bruja y hechicera, que reflejan el imaginario colectivo y la estructura social de los siglos XV-XVIII. Se obtiene información sobre su práctica asistencial y materiales a través de los inventarios de bienes realizados por la Inquisición. Además del cuidado físico, en sus procesos se observa un cuidado psicológico y sexual. Sus acciones terapéuticas solían acompañarse de un componente mágico, con oraciones y amuletos. Compartían actividad profesional con sus principales denunciantes: médicos, boticarios y sacerdotes. Generalmente, eran mujeres en situación de vulnerabilidad social. Capítulo I: se recoge la diferenciación entre la esclavitud masculina y femenina. La castración masculina en la figura del eunuco se entendía como una forma de preparación para un oficio remunerado. Aunque no era su función principal, estos podían asistir los partos dada su condición sexual. La mujer esclava podía cultivar alguna ciencia religiosa o profana, dedicarse a los oficios domésticos o ser concubina. La qābila o matrona andalusí realizaba una valoración física antes de su compra, más propia en ambientes cortesanos. Capítulo II: examina en profundidad los antecedentes de la regulación formativa al de los oficios del cuidado ejercidos por mujeres durante el siglo XV. Examina el periodo posterior y su repercusión a nivel socio-sanitario. Capítulo III: aporta una descripción de los distintos términos hallados en los siglos XV-XVIII con los que se denominaba a las que actualmente se conocen como matrona y la enfermera. A su vez, analiza las implicaciones de estas denominaciones sobre su formación, asistencia y situación social. Manuscrito IV: se establece una diferencia entre las figuras de qābila o matrona andalusí, la mujer de edad avanzada experimentada en partos, y la ṭabība o médica, dado que las tres ejercieron como matrona en los siglos X-XVIII, pero desde una formación y con unas funciones y competencias muy diferentes. La qābila fue muy valorada socialmente. Su oficio requería una formación cualificada, como el de médicas y nodrizas. Sus funciones fueron: docente, asistencial y jurídica. Excepcionalmente prestó testimonio en tribunales por cuestiones físicas y morales relativas a la mujer y al entorno del parto. Asistían la salud-enfermedad propia de la mujer, los partos normales y complicados, utilizando medicamentos e instrumentos para el trabajo de parto prolongado. Sus intervenciones iban acompañadas de un tinte mágico, al igual que sus sucesoras. Manuscrito V: aporta un recorrido formativo de las mujeres dedicadas a los cuidados en los siglos VIII-XII en el territorio de al-Ándalus. Se transitan los comienzos educativos con el aprendizaje de la lecto-escritura del Corán, para pasar a una formación específica. En el caso de las ciencias de la salud, generalmente la ṭabība o médica seguía la vía del linaje, es decir, se formaban con un médico varón habitualmente de su familia. Adquirían conocimientos más formales. La qābila o matrona se formó con otras mujeres durante su desempeño asistencial, con una base menos teórica y formal, y más empírica. Manuscrito VI: su principal aportación es la regulación jurídico-religiosa y médica de la lactancia andalusí de los siglos X-XV. En el mundo musulmán, los textos sagrados regulan los derechos de la madre, el padre, la nodriza y el recién nacido desde el nacimiento de éste. La nodriza asumió las funciones de amamantamiento, crianza y educación. Era de vital importancia regular su situación no sólo por asegurar la supervivencia del lactante, sino también porque en la simbología cultural y sobre la ley, el parentesco de leche era equiparado al de consanguinidad. Fueron muy valoradas socialmente por su sociedad y las posteriores. CONCLUSIONES. Los oficios de matrona, médica y nodriza hablan de los inicios de la pseudoprofesionalización de los cuidados en al-Ándalus. Este modelo de cuidados tiene su transferencia posterior en la sociedad cristiana de los siglos XV-XVIII. A pesar de la importancia y la gran valoración social dada a estas tres figuras por su desempeño social y sanitario, son pocas las fuentes que hablan de ellas, y mucho menos, que las reconocen por su nombre propio. Los tratados médicos y jurídicos analizados están escritos por hombres, lo cual resulta bastante paradójico teniendo en cuenta que los cuidados obstétrico-ginecológicos y pediátricos hasta los seis años, eran exclusivos de la mujer andalusí. Esto pone de manifiesto la desigualdad de las sociedades patriarcales, a su vez manifiesta en la propia formación entre las mujeres dedicadas al cuidado. Se desplazaban de su hogar al de otra familia para satisfacer una necesidad de cuidados demandada por la diversidad de su comunidad. Se movían por el espacio público y privado, y tenían una participación en los juzgados, exclusiva por su oficio. Con su mediación entre el mundo masculino y femenino, conservaban las reglas de segregación sexual del territorio femenino. Parte de estas prácticas de cuidado tienen su resonancia en las sociedades musulmanas actuales. Es preciso conocerlas a nivel institucional y profesional para brindar una asistencia culturalmente competente. Sus formas de cuidar también fueron heredadas por el modelo cristiano de salud de los siglos XV-XVIII. Las matronas y curanderas de esta época fueron sucesoras de estos saberes populares, en ocasiones mezclados con la magia, lo que les llevó a ser condenadas por ello. Su saber no era controlado por el Estado, la Iglesia y la Medicina, cuyos representantes fueron sus denunciantes más frecuentes ante la Inquisición. Las matronas y curanderas de la etapa moderna fueron muy valoradas por su sociedad. Se las conocía por sus habilidades para curar, sus conocimientos de la sexualidad y el control de la reproducción. Asistían al grupo social con el que convivían en el día a día. Estaban preparadas para su oficio, y lo acompañaban de un saber popular organizado en materiales, rituales y oraciones, que solían ser calificados de supersticiosos, aunque paradójicamente recurrían con ellos a santos y santas de la Iglesia. Estas mujeres solían vivir en zonas rurales, ser solteras o viudas. Eran pobres, por lo que ejercían diversos oficios para poder sobrevivir. Muchas pertenecían a minorías étnicas o eran de edad avanzada. Todos estos determinantes las colocaban en una doble situación de vulnerabilidad, inquisitorial y social. Las matronas lograron una formación y un título acreditado que después se les arrebató durante casi dos siglos, y cuando se volvió a regular su situación, perdieron competencias que antes poseían. Las curanderas no consiguieron un oficio regulado pero ejercieron como agentes de cuidado en una sociedad que las demandaba a la vez que las acusaba recurriendo al inquisidor. Tuvieron que superar numerosas dificultades y barreras, algunas lo consiguieron y otras no, pero todas ellas fueron antecesoras de la enfermería actual. La investigación desde la historia social y cultural, y con el MEDC como marco teórico y técnica de análisis de datos, ha resultado una herramienta indispensable a la hora de organizar la documentación en distintas estructuras, para posteriormente analizarlas estableciendo vínculos entre estas."]},{"key":"dc:title","label":"Title","values":["Matrona, Nodriza y Curandera: Historia invisibilizada de los cuidados femeninos. Desde al-Ándalus hasta finales de la Edad Moderna. Investigación en Historia de la Enfermería"]}]}],"canonical_facts":{"dc:date.issued":["2023"],"dc:description.other":["INTRODUCCIÓN. Etapa Medieval: al-Ándalus en los siglos X-XV. A partir del 711 comenzó la conquista de Hispania por parte de los musulmanes, pasando a llamarse al-Ándalus. Existieron múltiples grupos sociales en un mismo territorio y bajo una misma cultura, la andalusí. La población de al-Ándalus se gestó por medio de los matrimonios interculturales. Hasta el siglo XV la situación política fue muy variable, alternó momentos de estabilidad e inestabilidad. Los andalusíes avanzaron enormemente en diversas ciencias, entre ellas, la medicina. Se tradujeron múltiples tratados clásicos y se integraron nuevos conocimientos. Se describieron tres tipos de medicina, a veces, interrelacionadas. La mujer andalusí tuvo un importante desempeño y valoración en áreas culturales y sociales, se las llegó a denominar ulama (sabias). Podían ser libres o esclavas. Residían en zonas urbanas, periurbanas y rurales, las primeras constituyeron los ejes del saber. Respecto a la salud y los cuidados, los estudios se han centrado sobre todo en la figura del médico. La historiografía de la mujer andalusí es bastante reciente. Existen estudios sobre la ṭabība o médica y la qābila o matrona, pero no abordan en profundidad sus funciones, asistencia y cuidados desempeñados. Las investigaciones sobre la figura de la nodriza son secundarias al abordaje de los cuidados pediátricos en al-Ándalus, o se centran en la nodriza que trabajó para la corte cristiana. Los tratados médicos de la época recogen información de manera desagregada, y solamente se conserva un libro completo sobre obstetricia, ginecología y pediatría. Las fuentes jurídico-religiosas son relevantes y su instrucción permanece en las sociedades islámicas actuales. Etapa Moderna: siglos XV-XVIII. Con la toma de Granada en 1492, todo el territorio hispánico pasó a pertenecer a los Reyes Católicos. Aunque se intentó mantener un clima de respeto hacia los diversos grupos sociales, las presiones políticas, sociales y económicas forzaron a los reyes a promulgar diversas pragmáticas para la conversión de los moriscos, hasta que en 1609 se impuso su expulsión de todos los reinos de España. Sumado a esto, la Inquisición comenzó a tomar más fuerza y sus primeras víctimas fueron por motivos de fe. Se recogen los principales delitos y castigos. Las mujeres dedicadas al cuidado solían ser acusadas de brujería, hechicería, curaciones supersticiosas y/o prácticas sortílegas. En estos casos, las sanciones eran la reconciliación, abjuración, confiscación de bienes, reclusión en cárceles, hospitales o conventos, azotes, sambenito, inhabilitación del oficio y destierro. Esta situación puso de manifiesto una serie de grupos sociales, que fueron reduciéndose a minorías étnicas conforme avanzaba la conversión y expulsión morisca, y la represión inquisitorial. En este contexto, las mujeres constituyeron una minoría y fueron uno de los grupos sociales más castigados, sobre todo, las dedicadas a los cuidados. En el imaginario colectivo la mujer era una figura inspiradora de miedo. Tenían conocimientos sobre hierbas, ungüentos y brebajes para el tratamiento de las enfermedades de diversos colectivos. Sus prácticas se transmitieron de manera oral y generacional, por lo que eran muy difíciles de controlar por los varones. La institucionalización del saber médico en las universidades dejó a las mujeres fuera de la práctica regulada de los cuidados, estigmatizando sus conocimientos. La organización del poder vinculado al mundo eclesiástico, hizo que cada vez se juzgase con mayor inflexibilidad la discordancia de la cristiandad. Muchas mujeres se encontraban en situación de vulnerabilidad social, y el sistema lejos de protegerlas, las juzgó por sus circunstancias sociales (solteras, viudas, pobres, etc.), además de encontrar serias dificultades para sobrevivir a través de su propio empleo. Un ejemplo de mujer dedicada al cuidado, juzgada por diversos delitos por la Inquisición de Toledo, lo constituye la figura Elena o Eleno de Céspedes. Los estudios sobre Inquisición y salud suelen centrarse en las figuras de médicos, barberos y sangradores. Los que abordan la situación de la mujer tienden a focalizarse en el oficio de matrona, y no tanto de otras mujeres o figuras dedicadas al cuidado. Ciertos estudios arrojan una mirada estigmatizadora y culpabilizadora de éstas. METODOLOGÍA. Para responder a los objetivos y preguntas de investigación se utilizaron los paradigmas hermenéutico-interpretativo y sociocrítico, con el enfoque de la historia cultural de los cuidados. Se llevó a cabo una metodología cualitativa, propia del método historiográfico. Se consultaron fuentes primarias (tratados médicos, legislación, material de archivo y diccionarios) y secundarias. Se describe el método de búsqueda. La documentación hallada fue analizada a través de las técnicas de observación documental, historia comparada y, sobre todo, mediante el Modelo Estructural Dialéctico de los Cuidados (MEDC). El estudio sigue las consideraciones éticas recogidas en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. RESULTADOS. Manuscrito I: este estudio describe una evolución en el modelo de lactancia desde los cuidados ejercidos por la nodriza andalusí (siglos X-XV), hasta las prácticas y cuidados realizados en la actualidad por la comunidad musulmana, realizando una comparación entre ambos. Se recogen los diversos usos de la leche humana, además del nutritivo. Se resume la situación actual de los bancos de leche teniendo en cuenta las reservas islámicas. Manuscrito II: a través de esta investigación se aborda la legislación del oficio de matrona en los siglos XV-XVIII, así como sus antecedentes y cambios más relevantes, algunos mantenidos hasta la actualidad. Se analizan las funciones que ejerció: docente, asistencial y religiosa. Los procesos inquisitoriales y civiles dejan ver su desempeño en la asistencia al parto, así como la inestable situación del oficio de acuerdo al contexto social de este periodo. Manuscrito III: se analizan los conceptos de curandera, bruja y hechicera, que reflejan el imaginario colectivo y la estructura social de los siglos XV-XVIII. Se obtiene información sobre su práctica asistencial y materiales a través de los inventarios de bienes realizados por la Inquisición. Además del cuidado físico, en sus procesos se observa un cuidado psicológico y sexual. Sus acciones terapéuticas solían acompañarse de un componente mágico, con oraciones y amuletos. Compartían actividad profesional con sus principales denunciantes: médicos, boticarios y sacerdotes. Generalmente, eran mujeres en situación de vulnerabilidad social. Capítulo I: se recoge la diferenciación entre la esclavitud masculina y femenina. La castración masculina en la figura del eunuco se entendía como una forma de preparación para un oficio remunerado. Aunque no era su función principal, estos podían asistir los partos dada su condición sexual. La mujer esclava podía cultivar alguna ciencia religiosa o profana, dedicarse a los oficios domésticos o ser concubina. La qābila o matrona andalusí realizaba una valoración física antes de su compra, más propia en ambientes cortesanos. Capítulo II: examina en profundidad los antecedentes de la regulación formativa al de los oficios del cuidado ejercidos por mujeres durante el siglo XV. Examina el periodo posterior y su repercusión a nivel socio-sanitario. Capítulo III: aporta una descripción de los distintos términos hallados en los siglos XV-XVIII con los que se denominaba a las que actualmente se conocen como matrona y la enfermera. A su vez, analiza las implicaciones de estas denominaciones sobre su formación, asistencia y situación social. Manuscrito IV: se establece una diferencia entre las figuras de qābila o matrona andalusí, la mujer de edad avanzada experimentada en partos, y la ṭabība o médica, dado que las tres ejercieron como matrona en los siglos X-XVIII, pero desde una formación y con unas funciones y competencias muy diferentes. La qābila fue muy valorada socialmente. Su oficio requería una formación cualificada, como el de médicas y nodrizas. Sus funciones fueron: docente, asistencial y jurídica. Excepcionalmente prestó testimonio en tribunales por cuestiones físicas y morales relativas a la mujer y al entorno del parto. Asistían la salud-enfermedad propia de la mujer, los partos normales y complicados, utilizando medicamentos e instrumentos para el trabajo de parto prolongado. Sus intervenciones iban acompañadas de un tinte mágico, al igual que sus sucesoras. Manuscrito V: aporta un recorrido formativo de las mujeres dedicadas a los cuidados en los siglos VIII-XII en el territorio de al-Ándalus. Se transitan los comienzos educativos con el aprendizaje de la lecto-escritura del Corán, para pasar a una formación específica. En el caso de las ciencias de la salud, generalmente la ṭabība o médica seguía la vía del linaje, es decir, se formaban con un médico varón habitualmente de su familia. Adquirían conocimientos más formales. La qābila o matrona se formó con otras mujeres durante su desempeño asistencial, con una base menos teórica y formal, y más empírica. Manuscrito VI: su principal aportación es la regulación jurídico-religiosa y médica de la lactancia andalusí de los siglos X-XV. En el mundo musulmán, los textos sagrados regulan los derechos de la madre, el padre, la nodriza y el recién nacido desde el nacimiento de éste. La nodriza asumió las funciones de amamantamiento, crianza y educación. Era de vital importancia regular su situación no sólo por asegurar la supervivencia del lactante, sino también porque en la simbología cultural y sobre la ley, el parentesco de leche era equiparado al de consanguinidad. Fueron muy valoradas socialmente por su sociedad y las posteriores. CONCLUSIONES. Los oficios de matrona, médica y nodriza hablan de los inicios de la pseudoprofesionalización de los cuidados en al-Ándalus. Este modelo de cuidados tiene su transferencia posterior en la sociedad cristiana de los siglos XV-XVIII. A pesar de la importancia y la gran valoración social dada a estas tres figuras por su desempeño social y sanitario, son pocas las fuentes que hablan de ellas, y mucho menos, que las reconocen por su nombre propio. Los tratados médicos y jurídicos analizados están escritos por hombres, lo cual resulta bastante paradójico teniendo en cuenta que los cuidados obstétrico-ginecológicos y pediátricos hasta los seis años, eran exclusivos de la mujer andalusí. Esto pone de manifiesto la desigualdad de las sociedades patriarcales, a su vez manifiesta en la propia formación entre las mujeres dedicadas al cuidado. Se desplazaban de su hogar al de otra familia para satisfacer una necesidad de cuidados demandada por la diversidad de su comunidad. Se movían por el espacio público y privado, y tenían una participación en los juzgados, exclusiva por su oficio. Con su mediación entre el mundo masculino y femenino, conservaban las reglas de segregación sexual del territorio femenino. Parte de estas prácticas de cuidado tienen su resonancia en las sociedades musulmanas actuales. Es preciso conocerlas a nivel institucional y profesional para brindar una asistencia culturalmente competente. Sus formas de cuidar también fueron heredadas por el modelo cristiano de salud de los siglos XV-XVIII. Las matronas y curanderas de esta época fueron sucesoras de estos saberes populares, en ocasiones mezclados con la magia, lo que les llevó a ser condenadas por ello. Su saber no era controlado por el Estado, la Iglesia y la Medicina, cuyos representantes fueron sus denunciantes más frecuentes ante la Inquisición. Las matronas y curanderas de la etapa moderna fueron muy valoradas por su sociedad. Se las conocía por sus habilidades para curar, sus conocimientos de la sexualidad y el control de la reproducción. Asistían al grupo social con el que convivían en el día a día. Estaban preparadas para su oficio, y lo acompañaban de un saber popular organizado en materiales, rituales y oraciones, que solían ser calificados de supersticiosos, aunque paradójicamente recurrían con ellos a santos y santas de la Iglesia. Estas mujeres solían vivir en zonas rurales, ser solteras o viudas. Eran pobres, por lo que ejercían diversos oficios para poder sobrevivir. Muchas pertenecían a minorías étnicas o eran de edad avanzada. Todos estos determinantes las colocaban en una doble situación de vulnerabilidad, inquisitorial y social. Las matronas lograron una formación y un título acreditado que después se les arrebató durante casi dos siglos, y cuando se volvió a regular su situación, perdieron competencias que antes poseían. Las curanderas no consiguieron un oficio regulado pero ejercieron como agentes de cuidado en una sociedad que las demandaba a la vez que las acusaba recurriendo al inquisidor. Tuvieron que superar numerosas dificultades y barreras, algunas lo consiguieron y otras no, pero todas ellas fueron antecesoras de la enfermería actual. La investigación desde la historia social y cultural, y con el MEDC como marco teórico y técnica de análisis de datos, ha resultado una herramienta indispensable a la hora de organizar la documentación en distintas estructuras, para posteriormente analizarlas estableciendo vínculos entre estas."],"dc:identifier":["hdl:10045/163253"],"dc:subject":["Historia de la enfermería","Historia de la medicina","Historia reproductiva","Legislación","Partería","Matrona","Mujeres médicas","Educación en enfermería","Diversidad cultural","Género y salud","Sexualidad","Nutrición materna","Enfermería pediátrica","Enfermería transcultural","Cuidado del lactante","Lactancia materna","Hechicería","Medicina tradicional"],"dc:title":["Matrona, Nodriza y Curandera: Historia invisibilizada de los cuidados femeninos. Desde al-Ándalus hasta finales de la Edad Moderna. Investigación en Historia de la Enfermería"],"dc:type":["info:eu-repo/semantics/doctoralThesis"]},"updated_at":"2026-07-24T00:51:57Z"}