{"id":{"repo_id":"alicante","oai_identifier":"oai:rua.ua.es:10045/159850"},"canonical_url":"https://search.dev.ndltd.org/etd/alicante/oai:rua.ua.es:10045/159850","repository":{"repo_id":"alicante","name":"University of Alicante","base_url":"https://rua.ua.es/server/oai/request"},"display":{"title":"Violencia de género desde una perspectiva del trabajo social sanitario en atención primaria de salud","abstract":"La presente tesis doctoral, forma parte de la línea de investigación “Violencia de Género y Salud Pública”, y hace especial hincapié en la violencia contra las mujeres desde una perspectiva del trabajo social sanitario en la atención primaria de salud. Esta investigación consta de siete capítulos siguiendo el orden que se explica a continuación: a) Introducción (capítulo I), b) Marco conceptual (capítulo II), c) Objetivos y d) Metodología (capítulo III y IV), e) Resultados (capítulo V), f) Discusión (capítulo VI), g) Conclusiones (capítulo VII). Los estudios que conforman esta tesis doctoral se centran en analizar el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el manejo de la violencia de género (VG) hacia las mujeres en atención primaria de salud desde sus propias narrativas y desde la perspectiva de otros/as profesionales sanitarios/as. Los objetivos específicos de esta tesis doctoral tratan de: analizar las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias respecto a cómo perciben su rol en el abordaje de la VG en atención primaria de salud, identificar las principales barreras y facilitadores para la cobertura efectiva de las mujeres afectadas por VG desde las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud, y explorar las percepciones de los/las profesionales sanitarios/as sobre las funciones y barreras que consideran que las trabajadoras sociales y ellos mismos tienen en el abordaje de la VG en atención primaria de salud. Los tres objetivos de la tesis forman parte de un proyecto de investigación más amplio liderado por la Doctora Isabel Goicolea. Este proyecto de investigación cuenta con un diseño de estudio de casos múltiples que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud durante el periodo de 2013-2014. Para dar respuesta a los objetivos de la tesis, se realizó un estudio cualitativo mediante entrevistas semiestructuradas a 144 profesionales sanitarios (98 mujeres y 46 hombres) que trabajan en 15 centros de atención primaria de salud (CAPS) de España, durante el periodo de 2013-14. De los 15 equipos reclutados para el proyecto de investigación más amplio, uno de los CAPS no contaba en la plantilla del equipo con una trabajadora social, por lo tanto, nuestra muestra final fueron 14 trabajadoras sociales. Para el primer y segundo objetivo de la tesis se analizaron las entrevistas de las 14 trabajadoras sociales sanitarias entrevistadas en el proyecto de investigación más amplio. Para el tercer objetivo de la tesis se utilizó una muestra de 130 profesionales de la medicina, enfermería, partería, pediatría, y sexología, entrevistados en el mismo proyecto de investigación más amplio que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud. Para cada uno de los objetivos de la tesis diseñamos distintas estrategias metodológicas cualitativas. En concreto, en el primer estudio de la tesis se realizó un análisis de contenido sobre las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria sobre su rol en el manejo de la VG. Los resultados analizados y obtenidos en el primer estudio, destacan que las trabajadoras sociales sanitarias identifican los casos de VG principalmente cuando las mujeres acuden a sus consultas por otros problemas de salud no relacionados específicamente con la violencia; antes de informarles sobre los pasos de la denuncia, las trabajadoras sociales sanitarias realizan un trabajo previo con las mujeres para elaborar conjuntamente la valoración del riesgo y el plan de seguridad. Las trabajadoras sociales en las entrevistas psicosociales les muestran su respeto, apoyo y acompañamiento incondicional, independientemente de la decisión que tomen las mujeres. Cuando las trabajadoras sociales sanitarias actúan denunciando con celeridad los casos graves de VG suelen perder el seguimiento y contacto con las mujeres. Ante una sospecha de VG las trabajadoras sociales sanitarias suelen visitar el domicilio familiar. A la hora de derivar el caso a un servicio o profesional valoran y trabajan previamente los factores psicosociales y necesidades que están influyendo en la vida de las mujeres. Las trabajadoras sociales sanitarias más motivadas imparten formación en VG al resto del equipo y crean grupos de mujeres que facilitan la detección de casos y les permite informar a las mujeres sobre su rol en el abordaje de la VG. En el segundo estudio, a través de un análisis temático, se analizaron las barreras y facilitadores que identificaron las trabajadoras sociales sanitarias (n=14) de atención primaria de salud, según el modelo de cobertura efectiva de Tanahashi (1978). Los resultados extraídos de este estudio se relacionan con una carencia de apoyo, supervisión, y de formación práctica que las trabajadoras sociales sanitarias perciben sobre su rol en el abordaje los casos de mujeres que sufren VG. El desconocimiento por parte de la población sobre su rol en atención primaria de salud y el no reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria, afecta el manejo de casos de VG. El exceso de derivaciones a las trabajadoras sociales por parte de otros miembros del equipo y la falta de coordinación interdisciplinar, dificulta un abordaje integral. En contraposición, las buenas prácticas desarrolladas en algunos centros de atención primaria de salud (CAPS), como los grupos de apoyo para mujeres, permiten el manejo de los casos de VG a las trabajadoras sociales sanitarias, facilitando además la coordinación entre los profesionales. Finalmente, para el tercer estudio realizamos un análisis de contenido de las percepciones de las/os profesionales sanitarios sobre las funciones y barreras de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud en el abordaje de la VG. Los resultados de este tercer estudio revelan que los profesionales sanitarios suelen ponerse en contacto con las trabajadoras sociales sanitarias tras detectar casos de VG porque consideran que son las profesionales que están más preparadas. Los profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad recae en todos los miembros del equipo, tienden a derivar a las mujeres a la trabajadora social para trabajar globalmente en equipo las necesidades de las mujeres. Por otro lado, aquellos profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad del manejo de los casos recae exclusivamente en las trabajadoras sociales, derivan los casos para que la trabajadora social se encargue ella sola de la intervención con las mujeres. La escasa formación en el abordaje de la VG, en cuanto a cómo identifican los profesionales sanitarios si les compete o no intervenir por su profesión de base, genera una falta de implicación con el tema. La falta de conocimiento y habilidades psicosociales para manejar la entrevista debido a la complejidad del abordaje de estas intervenciones, así como la creencia añadida de que las trabajadoras sociales, están más formadas, y tienen más tiempo para intervenir y menos sobrecarga de trabajo respecto a ellos mismos, provoca que las intervenciones no tengan el rigor y la calidad que merecen. No obstante, aquellos profesionales sanitarios que tienen una mayor formación y sensibilización en VG, se sienten más preparados para trabajar de forma inicial con las mujeres ellos solos, antes de contactar inmediatamente con las trabajadoras sociales. Los profesionales sanitarios también resaltan que las trabajadoras sociales especialmente cuando tienen conocimientos específicos de VG, y están muy motivadas, son influyentes e inspiradoras para el resto del equipo. Además, se encargan de formar y asesorar a los profesionales sanitarios para abordar los casos de VG. Los profesionales sanitarios, perciben una serie de obstáculos que se encuentran a la hora de abordar los casos de VG, por ejemplo, perciben que la detección e intervención frecuentemente depende de la sensibilidad y voluntariedad de cada profesional a la hora de abordar los casos de VG. Por lo que probablemente impacta negativamente en la atención a las mujeres y en el trabajo coordinado que desempeñan las trabajadoras sociales y el resto de profesionales. También perciben que tienen un escaso conocimiento sobre el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el abordaje de la VG. Como resultado para acabar con este desconocimiento, las trabajadoras sociales sanitarias que están más motivadas buscan espacios dentro del equipo para explicar su rol y funciones en el manejo de la VG. Las/os profesionales sanitarios además resaltan que las trabajadoras sociales que llevan a cabo los grupos de mujeres suelen encargarse de informarles sobre el seguimiento de los casos e imparten formación al equipo sobre como detectar e intervenir cuando las mujeres presentan ciertos malestares. Los malestares de las mujeres hacen alusión a las somatizaciones, alteraciones mentales comunes como la ansiedad, estrés crónico, depresión y dolor sin causa orgánica que afecta a las mujeres que sufren VG. Otro obstáculo que perciben los profesionales sanitarios es que no en todos los centros de atención primaria de salud se llevan a cabo los grupos de apoyo para las mujeres como el de los “malestares”. Finalmente, los profesionales sanitarios creen que deberían recibir una formación más práctica y frecuente en el tiempo para que lo puedan integrar con solidez en su día a día, tanto en los grados universitarios como en la formación continua en el ámbito de trabajo. Además, consideran que es de máxima importancia que los estudiantes universitarios de las carreras de ciencias de la salud reciban esta formación específica en VG, y refuercen los conocimientos y las habilidades psicosociales a la hora de llevar a cabo las entrevistas clínicas con las mujeres.","abstract_html":"La presente tesis doctoral, forma parte de la línea de investigación “Violencia de Género y Salud Pública”, y hace especial hincapié en la violencia contra las mujeres desde una perspectiva del trabajo social sanitario en la atención primaria de salud. Esta investigación consta de siete capítulos siguiendo el orden que se explica a continuación: a) Introducción (capítulo I), b) Marco conceptual (capítulo II), c) Objetivos y d) Metodología (capítulo III y IV), e) Resultados (capítulo V), f) Discusión (capítulo VI), g) Conclusiones (capítulo VII). Los estudios que conforman esta tesis doctoral se centran en analizar el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el manejo de la violencia de género (VG) hacia las mujeres en atención primaria de salud desde sus propias narrativas y desde la perspectiva de otros/as profesionales sanitarios/as. Los objetivos específicos de esta tesis doctoral tratan de: analizar las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias respecto a cómo perciben su rol en el abordaje de la VG en atención primaria de salud, identificar las principales barreras y facilitadores para la cobertura efectiva de las mujeres afectadas por VG desde las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud, y explorar las percepciones de los/las profesionales sanitarios/as sobre las funciones y barreras que consideran que las trabajadoras sociales y ellos mismos tienen en el abordaje de la VG en atención primaria de salud. Los tres objetivos de la tesis forman parte de un proyecto de investigación más amplio liderado por la Doctora Isabel Goicolea. Este proyecto de investigación cuenta con un diseño de estudio de casos múltiples que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud durante el periodo de 2013-2014. Para dar respuesta a los objetivos de la tesis, se realizó un estudio cualitativo mediante entrevistas semiestructuradas a 144 profesionales sanitarios (98 mujeres y 46 hombres) que trabajan en 15 centros de atención primaria de salud (CAPS) de España, durante el periodo de 2013-14. De los 15 equipos reclutados para el proyecto de investigación más amplio, uno de los CAPS no contaba en la plantilla del equipo con una trabajadora social, por lo tanto, nuestra muestra final fueron 14 trabajadoras sociales. Para el primer y segundo objetivo de la tesis se analizaron las entrevistas de las 14 trabajadoras sociales sanitarias entrevistadas en el proyecto de investigación más amplio. Para el tercer objetivo de la tesis se utilizó una muestra de 130 profesionales de la medicina, enfermería, partería, pediatría, y sexología, entrevistados en el mismo proyecto de investigación más amplio que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud. Para cada uno de los objetivos de la tesis diseñamos distintas estrategias metodológicas cualitativas. En concreto, en el primer estudio de la tesis se realizó un análisis de contenido sobre las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria sobre su rol en el manejo de la VG. Los resultados analizados y obtenidos en el primer estudio, destacan que las trabajadoras sociales sanitarias identifican los casos de VG principalmente cuando las mujeres acuden a sus consultas por otros problemas de salud no relacionados específicamente con la violencia; antes de informarles sobre los pasos de la denuncia, las trabajadoras sociales sanitarias realizan un trabajo previo con las mujeres para elaborar conjuntamente la valoración del riesgo y el plan de seguridad. Las trabajadoras sociales en las entrevistas psicosociales les muestran su respeto, apoyo y acompañamiento incondicional, independientemente de la decisión que tomen las mujeres. Cuando las trabajadoras sociales sanitarias actúan denunciando con celeridad los casos graves de VG suelen perder el seguimiento y contacto con las mujeres. Ante una sospecha de VG las trabajadoras sociales sanitarias suelen visitar el domicilio familiar. A la hora de derivar el caso a un servicio o profesional valoran y trabajan previamente los factores psicosociales y necesidades que están influyendo en la vida de las mujeres. Las trabajadoras sociales sanitarias más motivadas imparten formación en VG al resto del equipo y crean grupos de mujeres que facilitan la detección de casos y les permite informar a las mujeres sobre su rol en el abordaje de la VG. En el segundo estudio, a través de un análisis temático, se analizaron las barreras y facilitadores que identificaron las trabajadoras sociales sanitarias (n=14) de atención primaria de salud, según el modelo de cobertura efectiva de Tanahashi (1978). Los resultados extraídos de este estudio se relacionan con una carencia de apoyo, supervisión, y de formación práctica que las trabajadoras sociales sanitarias perciben sobre su rol en el abordaje los casos de mujeres que sufren VG. El desconocimiento por parte de la población sobre su rol en atención primaria de salud y el no reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria, afecta el manejo de casos de VG. El exceso de derivaciones a las trabajadoras sociales por parte de otros miembros del equipo y la falta de coordinación interdisciplinar, dificulta un abordaje integral. En contraposición, las buenas prácticas desarrolladas en algunos centros de atención primaria de salud (CAPS), como los grupos de apoyo para mujeres, permiten el manejo de los casos de VG a las trabajadoras sociales sanitarias, facilitando además la coordinación entre los profesionales. Finalmente, para el tercer estudio realizamos un análisis de contenido de las percepciones de las/os profesionales sanitarios sobre las funciones y barreras de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud en el abordaje de la VG. Los resultados de este tercer estudio revelan que los profesionales sanitarios suelen ponerse en contacto con las trabajadoras sociales sanitarias tras detectar casos de VG porque consideran que son las profesionales que están más preparadas. Los profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad recae en todos los miembros del equipo, tienden a derivar a las mujeres a la trabajadora social para trabajar globalmente en equipo las necesidades de las mujeres. Por otro lado, aquellos profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad del manejo de los casos recae exclusivamente en las trabajadoras sociales, derivan los casos para que la trabajadora social se encargue ella sola de la intervención con las mujeres. La escasa formación en el abordaje de la VG, en cuanto a cómo identifican los profesionales sanitarios si les compete o no intervenir por su profesión de base, genera una falta de implicación con el tema. La falta de conocimiento y habilidades psicosociales para manejar la entrevista debido a la complejidad del abordaje de estas intervenciones, así como la creencia añadida de que las trabajadoras sociales, están más formadas, y tienen más tiempo para intervenir y menos sobrecarga de trabajo respecto a ellos mismos, provoca que las intervenciones no tengan el rigor y la calidad que merecen. No obstante, aquellos profesionales sanitarios que tienen una mayor formación y sensibilización en VG, se sienten más preparados para trabajar de forma inicial con las mujeres ellos solos, antes de contactar inmediatamente con las trabajadoras sociales. Los profesionales sanitarios también resaltan que las trabajadoras sociales especialmente cuando tienen conocimientos específicos de VG, y están muy motivadas, son influyentes e inspiradoras para el resto del equipo. Además, se encargan de formar y asesorar a los profesionales sanitarios para abordar los casos de VG. Los profesionales sanitarios, perciben una serie de obstáculos que se encuentran a la hora de abordar los casos de VG, por ejemplo, perciben que la detección e intervención frecuentemente depende de la sensibilidad y voluntariedad de cada profesional a la hora de abordar los casos de VG. Por lo que probablemente impacta negativamente en la atención a las mujeres y en el trabajo coordinado que desempeñan las trabajadoras sociales y el resto de profesionales. También perciben que tienen un escaso conocimiento sobre el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el abordaje de la VG. Como resultado para acabar con este desconocimiento, las trabajadoras sociales sanitarias que están más motivadas buscan espacios dentro del equipo para explicar su rol y funciones en el manejo de la VG. Las/os profesionales sanitarios además resaltan que las trabajadoras sociales que llevan a cabo los grupos de mujeres suelen encargarse de informarles sobre el seguimiento de los casos e imparten formación al equipo sobre como detectar e intervenir cuando las mujeres presentan ciertos malestares. Los malestares de las mujeres hacen alusión a las somatizaciones, alteraciones mentales comunes como la ansiedad, estrés crónico, depresión y dolor sin causa orgánica que afecta a las mujeres que sufren VG. Otro obstáculo que perciben los profesionales sanitarios es que no en todos los centros de atención primaria de salud se llevan a cabo los grupos de apoyo para las mujeres como el de los “malestares”. Finalmente, los profesionales sanitarios creen que deberían recibir una formación más práctica y frecuente en el tiempo para que lo puedan integrar con solidez en su día a día, tanto en los grados universitarios como en la formación continua en el ámbito de trabajo. 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Para dar respuesta a los objetivos de la tesis, se realizó un estudio cualitativo mediante entrevistas semiestructuradas a 144 profesionales sanitarios (98 mujeres y 46 hombres) que trabajan en 15 centros de atención primaria de salud (CAPS) de España, durante el periodo de 2013-14. De los 15 equipos reclutados para el proyecto de investigación más amplio, uno de los CAPS no contaba en la plantilla del equipo con una trabajadora social, por lo tanto, nuestra muestra final fueron 14 trabajadoras sociales. Para el primer y segundo objetivo de la tesis se analizaron las entrevistas de las 14 trabajadoras sociales sanitarias entrevistadas en el proyecto de investigación más amplio. Para el tercer objetivo de la tesis se utilizó una muestra de 130 profesionales de la medicina, enfermería, partería, pediatría, y sexología, entrevistados en el mismo proyecto de investigación más amplio que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud. Para cada uno de los objetivos de la tesis diseñamos distintas estrategias metodológicas cualitativas. En concreto, en el primer estudio de la tesis se realizó un análisis de contenido sobre las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria sobre su rol en el manejo de la VG. Los resultados analizados y obtenidos en el primer estudio, destacan que las trabajadoras sociales sanitarias identifican los casos de VG principalmente cuando las mujeres acuden a sus consultas por otros problemas de salud no relacionados específicamente con la violencia; antes de informarles sobre los pasos de la denuncia, las trabajadoras sociales sanitarias realizan un trabajo previo con las mujeres para elaborar conjuntamente la valoración del riesgo y el plan de seguridad. Las trabajadoras sociales en las entrevistas psicosociales les muestran su respeto, apoyo y acompañamiento incondicional, independientemente de la decisión que tomen las mujeres. Cuando las trabajadoras sociales sanitarias actúan denunciando con celeridad los casos graves de VG suelen perder el seguimiento y contacto con las mujeres. Ante una sospecha de VG las trabajadoras sociales sanitarias suelen visitar el domicilio familiar. A la hora de derivar el caso a un servicio o profesional valoran y trabajan previamente los factores psicosociales y necesidades que están influyendo en la vida de las mujeres. Las trabajadoras sociales sanitarias más motivadas imparten formación en VG al resto del equipo y crean grupos de mujeres que facilitan la detección de casos y les permite informar a las mujeres sobre su rol en el abordaje de la VG. En el segundo estudio, a través de un análisis temático, se analizaron las barreras y facilitadores que identificaron las trabajadoras sociales sanitarias (n=14) de atención primaria de salud, según el modelo de cobertura efectiva de Tanahashi (1978). Los resultados extraídos de este estudio se relacionan con una carencia de apoyo, supervisión, y de formación práctica que las trabajadoras sociales sanitarias perciben sobre su rol en el abordaje los casos de mujeres que sufren VG. El desconocimiento por parte de la población sobre su rol en atención primaria de salud y el no reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria, afecta el manejo de casos de VG. El exceso de derivaciones a las trabajadoras sociales por parte de otros miembros del equipo y la falta de coordinación interdisciplinar, dificulta un abordaje integral. En contraposición, las buenas prácticas desarrolladas en algunos centros de atención primaria de salud (CAPS), como los grupos de apoyo para mujeres, permiten el manejo de los casos de VG a las trabajadoras sociales sanitarias, facilitando además la coordinación entre los profesionales. Finalmente, para el tercer estudio realizamos un análisis de contenido de las percepciones de las/os profesionales sanitarios sobre las funciones y barreras de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud en el abordaje de la VG. Los resultados de este tercer estudio revelan que los profesionales sanitarios suelen ponerse en contacto con las trabajadoras sociales sanitarias tras detectar casos de VG porque consideran que son las profesionales que están más preparadas. Los profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad recae en todos los miembros del equipo, tienden a derivar a las mujeres a la trabajadora social para trabajar globalmente en equipo las necesidades de las mujeres. Por otro lado, aquellos profesionales que consideran que la responsabilidad y sensibilidad del manejo de los casos recae exclusivamente en las trabajadoras sociales, derivan los casos para que la trabajadora social se encargue ella sola de la intervención con las mujeres. La escasa formación en el abordaje de la VG, en cuanto a cómo identifican los profesionales sanitarios si les compete o no intervenir por su profesión de base, genera una falta de implicación con el tema. La falta de conocimiento y habilidades psicosociales para manejar la entrevista debido a la complejidad del abordaje de estas intervenciones, así como la creencia añadida de que las trabajadoras sociales, están más formadas, y tienen más tiempo para intervenir y menos sobrecarga de trabajo respecto a ellos mismos, provoca que las intervenciones no tengan el rigor y la calidad que merecen. No obstante, aquellos profesionales sanitarios que tienen una mayor formación y sensibilización en VG, se sienten más preparados para trabajar de forma inicial con las mujeres ellos solos, antes de contactar inmediatamente con las trabajadoras sociales. Los profesionales sanitarios también resaltan que las trabajadoras sociales especialmente cuando tienen conocimientos específicos de VG, y están muy motivadas, son influyentes e inspiradoras para el resto del equipo. Además, se encargan de formar y asesorar a los profesionales sanitarios para abordar los casos de VG. Los profesionales sanitarios, perciben una serie de obstáculos que se encuentran a la hora de abordar los casos de VG, por ejemplo, perciben que la detección e intervención frecuentemente depende de la sensibilidad y voluntariedad de cada profesional a la hora de abordar los casos de VG. Por lo que probablemente impacta negativamente en la atención a las mujeres y en el trabajo coordinado que desempeñan las trabajadoras sociales y el resto de profesionales. También perciben que tienen un escaso conocimiento sobre el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el abordaje de la VG. Como resultado para acabar con este desconocimiento, las trabajadoras sociales sanitarias que están más motivadas buscan espacios dentro del equipo para explicar su rol y funciones en el manejo de la VG. Las/os profesionales sanitarios además resaltan que las trabajadoras sociales que llevan a cabo los grupos de mujeres suelen encargarse de informarles sobre el seguimiento de los casos e imparten formación al equipo sobre como detectar e intervenir cuando las mujeres presentan ciertos malestares. Los malestares de las mujeres hacen alusión a las somatizaciones, alteraciones mentales comunes como la ansiedad, estrés crónico, depresión y dolor sin causa orgánica que afecta a las mujeres que sufren VG. Otro obstáculo que perciben los profesionales sanitarios es que no en todos los centros de atención primaria de salud se llevan a cabo los grupos de apoyo para las mujeres como el de los “malestares”. Finalmente, los profesionales sanitarios creen que deberían recibir una formación más práctica y frecuente en el tiempo para que lo puedan integrar con solidez en su día a día, tanto en los grados universitarios como en la formación continua en el ámbito de trabajo. 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Los objetivos específicos de esta tesis doctoral tratan de: analizar las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias respecto a cómo perciben su rol en el abordaje de la VG en atención primaria de salud, identificar las principales barreras y facilitadores para la cobertura efectiva de las mujeres afectadas por VG desde las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria de salud, y explorar las percepciones de los/las profesionales sanitarios/as sobre las funciones y barreras que consideran que las trabajadoras sociales y ellos mismos tienen en el abordaje de la VG en atención primaria de salud. Los tres objetivos de la tesis forman parte de un proyecto de investigación más amplio liderado por la Doctora Isabel Goicolea. Este proyecto de investigación cuenta con un diseño de estudio de casos múltiples que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud durante el periodo de 2013-2014. Para dar respuesta a los objetivos de la tesis, se realizó un estudio cualitativo mediante entrevistas semiestructuradas a 144 profesionales sanitarios (98 mujeres y 46 hombres) que trabajan en 15 centros de atención primaria de salud (CAPS) de España, durante el periodo de 2013-14. De los 15 equipos reclutados para el proyecto de investigación más amplio, uno de los CAPS no contaba en la plantilla del equipo con una trabajadora social, por lo tanto, nuestra muestra final fueron 14 trabajadoras sociales. Para el primer y segundo objetivo de la tesis se analizaron las entrevistas de las 14 trabajadoras sociales sanitarias entrevistadas en el proyecto de investigación más amplio. Para el tercer objetivo de la tesis se utilizó una muestra de 130 profesionales de la medicina, enfermería, partería, pediatría, y sexología, entrevistados en el mismo proyecto de investigación más amplio que evaluó las respuestas sanitarias a la VG en los equipos de atención primaria de salud. Para cada uno de los objetivos de la tesis diseñamos distintas estrategias metodológicas cualitativas. En concreto, en el primer estudio de la tesis se realizó un análisis de contenido sobre las percepciones de las trabajadoras sociales sanitarias de atención primaria sobre su rol en el manejo de la VG. Los resultados analizados y obtenidos en el primer estudio, destacan que las trabajadoras sociales sanitarias identifican los casos de VG principalmente cuando las mujeres acuden a sus consultas por otros problemas de salud no relacionados específicamente con la violencia; antes de informarles sobre los pasos de la denuncia, las trabajadoras sociales sanitarias realizan un trabajo previo con las mujeres para elaborar conjuntamente la valoración del riesgo y el plan de seguridad. Las trabajadoras sociales en las entrevistas psicosociales les muestran su respeto, apoyo y acompañamiento incondicional, independientemente de la decisión que tomen las mujeres. Cuando las trabajadoras sociales sanitarias actúan denunciando con celeridad los casos graves de VG suelen perder el seguimiento y contacto con las mujeres. Ante una sospecha de VG las trabajadoras sociales sanitarias suelen visitar el domicilio familiar. A la hora de derivar el caso a un servicio o profesional valoran y trabajan previamente los factores psicosociales y necesidades que están influyendo en la vida de las mujeres. Las trabajadoras sociales sanitarias más motivadas imparten formación en VG al resto del equipo y crean grupos de mujeres que facilitan la detección de casos y les permite informar a las mujeres sobre su rol en el abordaje de la VG. En el segundo estudio, a través de un análisis temático, se analizaron las barreras y facilitadores que identificaron las trabajadoras sociales sanitarias (n=14) de atención primaria de salud, según el modelo de cobertura efectiva de Tanahashi (1978). Los resultados extraídos de este estudio se relacionan con una carencia de apoyo, supervisión, y de formación práctica que las trabajadoras sociales sanitarias perciben sobre su rol en el abordaje los casos de mujeres que sufren VG. El desconocimiento por parte de la población sobre su rol en atención primaria de salud y el no reconocimiento del Trabajo Social como una profesión sanitaria, afecta el manejo de casos de VG. El exceso de derivaciones a las trabajadoras sociales por parte de otros miembros del equipo y la falta de coordinación interdisciplinar, dificulta un abordaje integral. En contraposición, las buenas prácticas desarrolladas en algunos centros de atención primaria de salud (CAPS), como los grupos de apoyo para mujeres, permiten el manejo de los casos de VG a las trabajadoras sociales sanitarias, facilitando además la coordinación entre los profesionales. 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No obstante, aquellos profesionales sanitarios que tienen una mayor formación y sensibilización en VG, se sienten más preparados para trabajar de forma inicial con las mujeres ellos solos, antes de contactar inmediatamente con las trabajadoras sociales. Los profesionales sanitarios también resaltan que las trabajadoras sociales especialmente cuando tienen conocimientos específicos de VG, y están muy motivadas, son influyentes e inspiradoras para el resto del equipo. Además, se encargan de formar y asesorar a los profesionales sanitarios para abordar los casos de VG. Los profesionales sanitarios, perciben una serie de obstáculos que se encuentran a la hora de abordar los casos de VG, por ejemplo, perciben que la detección e intervención frecuentemente depende de la sensibilidad y voluntariedad de cada profesional a la hora de abordar los casos de VG. Por lo que probablemente impacta negativamente en la atención a las mujeres y en el trabajo coordinado que desempeñan las trabajadoras sociales y el resto de profesionales. También perciben que tienen un escaso conocimiento sobre el rol de las trabajadoras sociales sanitarias en el abordaje de la VG. Como resultado para acabar con este desconocimiento, las trabajadoras sociales sanitarias que están más motivadas buscan espacios dentro del equipo para explicar su rol y funciones en el manejo de la VG. Las/os profesionales sanitarios además resaltan que las trabajadoras sociales que llevan a cabo los grupos de mujeres suelen encargarse de informarles sobre el seguimiento de los casos e imparten formación al equipo sobre como detectar e intervenir cuando las mujeres presentan ciertos malestares. Los malestares de las mujeres hacen alusión a las somatizaciones, alteraciones mentales comunes como la ansiedad, estrés crónico, depresión y dolor sin causa orgánica que afecta a las mujeres que sufren VG. Otro obstáculo que perciben los profesionales sanitarios es que no en todos los centros de atención primaria de salud se llevan a cabo los grupos de apoyo para las mujeres como el de los “malestares”. Finalmente, los profesionales sanitarios creen que deberían recibir una formación más práctica y frecuente en el tiempo para que lo puedan integrar con solidez en su día a día, tanto en los grados universitarios como en la formación continua en el ámbito de trabajo. Además, consideran que es de máxima importancia que los estudiantes universitarios de las carreras de ciencias de la salud reciban esta formación específica en VG, y refuercen los conocimientos y las habilidades psicosociales a la hora de llevar a cabo las entrevistas clínicas con las mujeres."],"dc:identifier":["hdl:10045/159850"],"dc:subject":["Violencia de género","Rol de las trabajadoras sociales sanitarias","Formación","Necesidades de las mujeres","Malestares","Grupos de mujeres","Habilidades psicosociales","Supervisión","Enfoque basado en la atención al trauma"],"dc:title":["Violencia de género desde una perspectiva del trabajo social sanitario en atención primaria de salud"],"dc:type":["info:eu-repo/semantics/doctoralThesis"]},"updated_at":"2026-07-24T00:52:09Z"}