Pontificia Universidad Javeriana
Y las terapeutas fueron populares : surgimiento y evolución de la atención en salud mental y el trabajo psicosocial con las víctimas de la violencia sociopolítica en Colombia 1977-2011
Abstract
dc:description.abstractY Las Terapeutas fueron Populares: Surgimiento y evolución de la atención en salud mental y el trabajo psicosocial con las víctimas de la violencia sociopolítica en Colombia (1977-2011) Abstract Esta investigación pretende historizar un acontecimiento y un periodo de tiempo especifico dentro de una historia mucho más amplia correspondiente al conflicto armado en Colombia que devino de la violencia sociopolítica. Dicha situación corresponde a la pregunta(s) por cómo surgió y evolucionó la atención en salud mental y psicosocial en un contexto de conflicto y en un momento, que, al ser particularmente convulso, dejo por fuera o no considero en su momento las afectaciones emocionales de quienes padecieron directa o indirectamente las consecuencias del conflicto armado, pues más allá de lo privado, ese no era el foco ni la “urgencia” del momento. Por supuesto que esto no significaba que el dolor y las emociones no emergieran, solo que para entonces no tenían un reconocimiento o tramite en lo colectivo. Para acompañar dicha comprensión, la investigación toma como referente dos hechos relevantes de la violencia durante la segunda mitad de la década de los años setenta y que lamentablemente se agudizara a lo largo de las décadas: las desapariciones forzadas y la tortura. Las historias de los familiares de las personas desaparecidas forzadamente se entrecruzan con el surgimiento de las organizaciones de defensa de derechos humanos, que para ese momento (años setentas y ochentas) no percibían públicamente el lugar político de la salud mental y lo que mucho tiempo después vino a reconocerse como el trabajo o la perspectiva psicosocial; las desapariciones forzadas, que si bien anteceden al año 1977, tuvo un hito en el año 1982 con las desapariciones de varios estudiantes, campesinos y trabajadores, lo que se conoció luego como el caso del Colectivo 82; la sensibilidad y habilidad del padre jesuita Javier Giraldo contribuyó a la congregación de las familias y al impulso para que estas, además de empezar a reconocer un hecho que no era solo de carácter privado e involucraba el protagonismo del Estado, o como mínimo sus agentes, se constituyeran en una organización; de este proceso surgiría la primera organización de familiares de detenidos y desaparecidos: ASFADDES (Asociación de familiares de detenidos desaparecidos). Lo que pasó con esta organización en un primer momento (aunque no las únicas por supuesto) y las vivencias de los presos(as) políticos, muchos de ellos víctimas de tortura, van delineando el contexto social y político de la intervención o el acompañamiento desde la salud mental y lo psicosocial, que para entonces no se denominaba como tal. Esas experiencias del juntarse y el hacer, del reflexionar y el actuar construyeron el camino de lo que llamaos el surgimiento del trabajo psicosocial con víctimas, sin desconocer el aporte de quienes no hicieron parte de una organización de familiares o no militaron en agrupaciones contestatarias. Precisamente, la primera organización en Colombia que puso el foco en la salud mental de las víctimas surgió en el año 1991 fruto de un programa de salud mental desarrollado en el año 1989 en el Hospital San Juan de Dios, hospital de carácter público ubicado en Bogotá vinculado con la Universidad Nacional de Colombia; dicha organización fue la Corporación AVRE, que en su momento se llamó Corporación Apoyo a Víctimas de la Violencia Sociopolítica en Colombia Pro-Recuperación Emocional, liderada por la psiquiatra Bertha Lucia Castaño. Una sumatoria de experiencias locales en lo organizativo y en la defensa de los derechos humanos que empezó a considerar la salud mental dieron paso a forjar, no de manera expedita ni fácil, un colectivo que desde las salud mental reconociera el dolor, las afectaciones y las capacidades de las víctimas y sus familiares. Ya para entonces las terroríficas experiencias de las guerras civiles y las dictaduras cívico-militares en Centroamérica y el Cono Sur, permitían delimitar una mirada psicosocial y en la salud mental que, si bien era imposible de trasplantar, si orientaba el camino de la particular historia colombiana. Del inicio de una primera organización psicosocial vendrían otras, del aprendizaje académico al aprendizaje de la realidad directa, al aprendizaje de las propias familias y víctimas que interpelaron todo el tiempo el saber de las organizaciones y de la misma academia; justamente, y antes de la creación de AVRE, facultades como la de psicología en la Universidad Javeriana fue fundamental con su mirada criticada desde la psicología social comunitaria y con la invaluable experiencia del psicólogo social salvadoreño de origen español, Ignacio Martíon Baró, quien con su psicología social de la guerra y de la liberación sumaron a la experiencia de psicólogas y psicólogos de la javeriana. Lo psicosocial se instala entonces como parte de una construcción conjunta, de diversos colectivos de la sociedad, incluyendo aquellos que por la irracionalidad y perversidad de la violencia fueron excluidos. El lugar de lo psicosocial en la defensa de los derechos humanos cobraría valor gracias a la posibilidad de dotar de sentido la exigibilidad misma de los derechos: la verdad, la justicia, la no repetición, el derecho de las víctimas a obtener una reparación. Por supuesto, la reparación de lo irreparable. El dialogo de lo psicosocial y de lo jurídico que se fusionó en una apuesta integral viene a constituirse en un punto de quiebre para el desarrollo y el fortalecimiento del trabajo psicosocial con las víctimas. El papel ausente del Estado, en ocasiones victimizante, dará cuenta de la misma lucha de víctimas, familias y organizaciones para que éste asuma su deber constitucional de atender a las víctimas desde una mirada psicosocial. El mismo Estado, no siempre con voluntad, debió aceptar su debilidad y “aprender” para garantizar derechos a la salud integral de tantas personas, organizaciones, colectivos, pueblos y comunidades afectadas de un conflicto que cambia de intensidad y protagonistas, pero no cesa. La forma como las familias y las organizaciones afrontaron la violencia (en medio de la ausencia del Estado para reconocerles y de las limitaciones de las organizaciones) dieron paso a un dialogo de saberes dada la apuesta de las organizaciones acompañantes por contribuir al fortalecimiento de las herramientas de afrontamiento que daban cuenta de un bagaje cultural propio de la población con el aprendizaje renovado de quienes acompañaban, de tal suerte que las terapeutas también podían ser populares y multiplicadores de acciones psicosociales.
Degree
thesis:*- Grantor dc:publisher
- Pontificia Universidad Javeriana
- Year dc:date.issued
- 2025
Author and committee
dc:creator, dc:contributor.*- Author dc:creator
-
- Abonía Vergara, Diego Fernando
- Advisor dc:contributor.advisor
-
- Parrado Pardo, Erika Paola
Subjects
dc:subject × 8Rights
- Licence dc:rights.uri
- Language dc:language.iso
- spa
Identifiers
dc:identifier.*- Handle dc:identifier.uri
- http://hdl.handle.net/10554/72716